un café revolviéndose. dos brujas entrenadas para embrujar perdieron su varita. dos hadas encarnadas para encantar encontraron negros agujeros, y los taparon con soplidos de frágil mágia. creencias. recuerdos infantiles. espejos en trizas. trillados cuentos que vuelven siempre al mismo lugar. un café revolviendo pensamientos. un ruido en las tripas. un picaflor taladrando en la iris de mi ojo, para que vea la falda de una colegiala apurada por llegar al lugar del que me apuraría a partir. dos sacos de azúcar. un torrente de tormentas agitadas por un punto distante en el espacio. el aleteo de los ecos de un río. la varita de las brujas estaba perdida en algún lugar en el fondo de mi taza, así que mandé a Jacques Costeau a que la recupere para mí, pero Jacques estaba ocupado tomando una clase en que le enseñaban acerca de las superficies, porque el tipo no quería que nadie le pase por encima, si no con todo gusto, me dijo, así que tuve que ponerme la escafandra, y las hadas me dieron un hilo, para que no pierda la cordura ni la posibilidad de ahorcarme en mis pasiones, y seguí revolviendo el café de los ojos café de una niña de la que me enamoré profundamente cuando tenía muchos años menos y apenas unos segundos atrás, las dos brujas se enfadaron, porque una de las hadas se había puesto la escafandra, y la otra le pisó la manguera, porque al fin y al cabo ellas no eran bomberas, aunque les gustaran las campanas, el amarillo, las sirenas encantadoras y las damas preocupadas por sus gatos idos por las ramas, y no dudarían, seguramente, de poner una bomba en todas las cruces de todas las iglesias, porque no tienen derecho a amenazar con esas imágenes de horror a la gente que transpira horrores por los ojos, con cada respiración, pero no hubo caso, y Jacques Costeu fracasó en el curso porque no dejaba de darle curso a sus más bajas pasiones, que para un tipo como Jacques eran altas, y lo superfluo en cambio a él le parecía fascinante, quizás por el embrujo de las hadas, o por el adagio de las brujas, por la vida casi en una burbúja, o por las burbujas que tomó en el desayuno, que para él el un trago de bienvenida a la noche, ya que para Jacques estar en la superficie era como andar sin brújula, repartidas las varitas en cada esquina de una taza cúbica, por doce metros de alto, y cuatro vueltas en cuchara de metal, sortilegios, ecos, señalizaciones errantes, que me atraparon cuando quise encontrar magia en un domingo, sobre el recuerdo del lunes activo entre las capas profundas del tiempo, y las paredes aún reflejando espacios reverberantes de fragmentos en errancia, estelas, fragancias de creencias olvidadas, ondas, recetas de viejas que parecían sabias, sabores amargos, profundos, de una tarde cálida,
soñando sintonías
creándolas
creyendo
.
en vos.
en ustedes.
(entre estas grietas
de letras.)
los estados mentales (mente/dividida) mutan con la luna... sus faces nos hacen mujeres, lobes, hombres, niñxs, peces... los sentires se elevan con los ciclos del mundo
23.9.08
29.8.08
el loco
Se acercó desde el mismo centro del desierto -la ciudad de noche- en una calle de papeles flotantes, y me preguntó:
-oiga amigo... ¿puede ser que la finada me hable?
Chamullo porteño, pensé.
La finada: los finales relampagueando en los vidrios de los autos, las esquinas exhudando camellos, los camellos fumando gente, la gente perdiendo su espíritu con la ventizca...
¿Quién no tiene una finada en algún lugar?
¿Quién no escuchó alguna vez los gemidos detrás de la luna?
Los amores más fuertes son los que todavía no han sido. Los que fueron marchan a destiempo. Los que son siguen hambrientos...
La ciudad se hace porno. Se desnuda por quince o veinte pesos. (Los que la quieren perfumada pagan de 500 para arriba.) Abre sus costados chorreando su sangre, que es arena, que no llegó a hacerse sueño.
El hambre es un pibe de cinco o seis años.
Hay un costal de basura roto, chorreando desperdicios. Hay seis o siete ratas que entran y salen cada vez con menos cautela de su guarida, una casa abandonada. A dos o tres metros un hombre derrumbado, durmiendo. (Probablemente comió antes de ese costal y fue él quien lo rompió.)
La virgencita de la soledad cobra 30 pesos el pete. Y si le caés bien te dará besos de miel mientras escarba su propina en tus bolsillos delanteros.
¿Puede ser que la finada nos hable?
Hay un canto de sirena atravesando las calles por la noche. Si lo oyes, detrás de todos los sonidos, perderás la cabeza: un rayo atravesándote de sien a sien.
El sistema nervioso está conectado con el voltaje de las mareas. En la luna están las huellas de un millar de noches perdidas, que dejaron un surco inviolable,
que hacen más y más dificil
la satisfacción:
la sorpresa. / ¿el azar?
Supe inmediatamente que si le contestaba que sí le estaría dando una respueta tan falsa como si le decía que no. De seguro estaba actuando, haciéndo un par de pesos, como tantos mendigos a esas horas...
Pero lo supe al instante -un rayo-: esa pregunta era una pregunta de verdad
una de muchas respuestas
y ninguna.
-oiga amigo... ¿puede ser que la finada me hable?
Chamullo porteño, pensé.
La finada: los finales relampagueando en los vidrios de los autos, las esquinas exhudando camellos, los camellos fumando gente, la gente perdiendo su espíritu con la ventizca...
¿Quién no tiene una finada en algún lugar?
¿Quién no escuchó alguna vez los gemidos detrás de la luna?
Los amores más fuertes son los que todavía no han sido. Los que fueron marchan a destiempo. Los que son siguen hambrientos...
La ciudad se hace porno. Se desnuda por quince o veinte pesos. (Los que la quieren perfumada pagan de 500 para arriba.) Abre sus costados chorreando su sangre, que es arena, que no llegó a hacerse sueño.
El hambre es un pibe de cinco o seis años.
Hay un costal de basura roto, chorreando desperdicios. Hay seis o siete ratas que entran y salen cada vez con menos cautela de su guarida, una casa abandonada. A dos o tres metros un hombre derrumbado, durmiendo. (Probablemente comió antes de ese costal y fue él quien lo rompió.)
La virgencita de la soledad cobra 30 pesos el pete. Y si le caés bien te dará besos de miel mientras escarba su propina en tus bolsillos delanteros.
¿Puede ser que la finada nos hable?
Hay un canto de sirena atravesando las calles por la noche. Si lo oyes, detrás de todos los sonidos, perderás la cabeza: un rayo atravesándote de sien a sien.
El sistema nervioso está conectado con el voltaje de las mareas. En la luna están las huellas de un millar de noches perdidas, que dejaron un surco inviolable,
que hacen más y más dificil
la satisfacción:
la sorpresa. / ¿el azar?
Supe inmediatamente que si le contestaba que sí le estaría dando una respueta tan falsa como si le decía que no. De seguro estaba actuando, haciéndo un par de pesos, como tantos mendigos a esas horas...
Pero lo supe al instante -un rayo-: esa pregunta era una pregunta de verdad
una de muchas respuestas
y ninguna.
14.8.08
6.8.08
desproposición
y si aflojo la rúbrica de mis resistencias, si alcanzo el punto más cercano a lo que me esforcé por hacer lejano, si rechazo todos mis rechazos, si convierto mis certezas en acertijos, si dejo que la risa y el llanto se truequen en lluvia y canto, si imploro a los dioses del más acá para que envuelvan todo el más allá
en pequeñas
porciones desproporcionadas
que delimiten un quiebre,
si dejo que mis palabras c vuelvan babas descomunales que busquen otras babas...
si pido un deseo
que traiga envuelto olas de futuro y borre el pasado que llevo enrollado en el rostro
por debajo de los ojos.
si borro el laberinto de un plumazo
y dejo que se abra
otro
laberinto
más tortuoso y a su vez más liberador:
una línea recta.
la mañana barre el celofán desparramado que dejó la noche.
el sueño espolvoreado en el rostro de algunos caminantes delata una cierta culpabilidad ante los que están llendo a trabajar.
el sueño se quiebra en despertar o se hace gravedad.
pujante.
pesada.
aquí trazo un límite
que me separe de las espinas de cizaña que todavía llevo clavadas en la espalda.
y si ahora aquí arrojara los dados otra vez
de una vez...
en pequeñas
porciones desproporcionadas
que delimiten un quiebre,
si dejo que mis palabras c vuelvan babas descomunales que busquen otras babas...
si pido un deseo
que traiga envuelto olas de futuro y borre el pasado que llevo enrollado en el rostro
por debajo de los ojos.
si borro el laberinto de un plumazo
y dejo que se abra
otro
laberinto
más tortuoso y a su vez más liberador:
una línea recta.
la mañana barre el celofán desparramado que dejó la noche.
el sueño espolvoreado en el rostro de algunos caminantes delata una cierta culpabilidad ante los que están llendo a trabajar.
el sueño se quiebra en despertar o se hace gravedad.
pujante.
pesada.
aquí trazo un límite
que me separe de las espinas de cizaña que todavía llevo clavadas en la espalda.
y si ahora aquí arrojara los dados otra vez
de una vez...
21.7.08
paranoia
tú: mi deseo
mi objeto lleno de objeciones.
podrás decir que te objetalizo. y sí, lo hago, ¿pero quién puede decir que no es un objeto además de ser un sujeto?
¿el objeto no está sujeto?
sujeto a transiciones. sujeto a cambios. sujeto a trasmutaciones de ideas
tiempo y espacio
osos de peluche que se vuelven dragones escupe culpas
al mal olor de los olores sin cuerpo
espacio
espacializando ideas
vacíos
ideas llenas de futuro y de pasado
línea recta
sin tiempo ni espacio
convulsiones cristalizadas en una Idea
y por esa Idea se le obliga a Pedro o a Juana:
...el ministro de economía decretó: una idea=una vida
y esa medida tiene como fin no malgastar los fondos
inconmensurables
del pueblo mancomunado
en vidas gastadas
atropelladas de lógica pura
que no tiene otro principio más que el
fundamento
irrefutable
de que una vida no se puede contabilizar
en patrones de medidas
de tablas que el tiempo ha gastado
(pero que todavía tiran para un rato más!!)
...
a que las convulsiones hagan mar.
amor/deseo
las válvulas de seguridad y las válvulas de escape
el mar que arrolla los cuerpos los cuerpos enrollando el mar.
cosa
cosas
acosa
acuso
acosificante
y si no fluye...

del otro lado.
un fluído invisible. pero palpable.
sin alma ni espacio.
sexo sujetándonos a
l
absoluto deseo
sin cuerpos ni espacio.
el dragón se convirtió en oso de peluche
y dijo:
tiempo!
mi objeto lleno de objeciones.
podrás decir que te objetalizo. y sí, lo hago, ¿pero quién puede decir que no es un objeto además de ser un sujeto?
¿el objeto no está sujeto?
sujeto a transiciones. sujeto a cambios. sujeto a trasmutaciones de ideas
tiempo y espacio
osos de peluche que se vuelven dragones escupe culpas
al mal olor de los olores sin cuerpo
espacio
espacializando ideas
vacíos
ideas llenas de futuro y de pasado
línea recta
sin tiempo ni espacio
convulsiones cristalizadas en una Idea
y por esa Idea se le obliga a Pedro o a Juana:
...el ministro de economía decretó: una idea=una vida
y esa medida tiene como fin no malgastar los fondos
inconmensurables
del pueblo mancomunado
en vidas gastadas
atropelladas de lógica pura
que no tiene otro principio más que el
fundamento
irrefutable
de que una vida no se puede contabilizar
en patrones de medidas
de tablas que el tiempo ha gastado
(pero que todavía tiran para un rato más!!)
...
a que las convulsiones hagan mar.
amor/deseo
las válvulas de seguridad y las válvulas de escape
el mar que arrolla los cuerpos los cuerpos enrollando el mar.
cosa
cosas
acosa
acuso
acosificante
y si no fluye...

del otro lado.
un fluído invisible. pero palpable.
sin alma ni espacio.
sexo sujetándonos a
l
absoluto deseo
sin cuerpos ni espacio.
el dragón se convirtió en oso de peluche
y dijo:
tiempo!
9.7.08



.
..
:
:
;
Humo y Espejos
nos habíamos olvidado todo
habíamos empezado de nuevo
otra vez
pero esta vez iba a ser definitivo
pasó una vez y otra vez y otra vez más.
no tiene sentido que vuelva a pasar.
(pero pasa)
y cuando ya no pase
nos pasará
y nos habremos pasado a nosotros mismos.
mi aventura, mis líneas difusas trenzadas en la mano, mis contornos remarcados en tinta china...
mis dedos
tecle
ando
por este cable flojo
y
sin
red
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