
en la esquina el arlequín, esperando su turno para actuar.
debajo de un farol.
no me importa la plata no me importa la plata
no le importo a la plata
repetía un tipo que se arrancaba la cabellera, en el filo de una esquina.
el doctor
Jeckyl llamó al sr.
Hyde al celular
le daba ocupado...

croan las ranas
la noche se hace zanjas
.
+
-hermano Hyde, debo decirte algo, ¿dónde estás? ¿por qué te escondes? debo decirte que creo que ya se quién ha matado a esas prostitutas...
¿recuerdas cuando fuimos al burdel?
era
mi primera vez,
(como cada vez que uno entra a un burdel... -dijo entrelíneas el arlequín)
a partir de esa línea divisoria seríamos hombre!
hombre!!
bien hombre carajo!!!
a partir de esa línea nos dividimos
estaban los putos
los impotentes
los impúdicos
los desquiciados (malditos locos!!! mil veces malditos!!)
las brujas
los hechiceros
los amigos del diablo
los fanáticos de la indolencia
los comunistas
los confesados
los procesados +
los que perdieron el honor
.
y nosotros
-mi amigo Hyde-
los conquistadores
los que clavamos nuestra espada aunque nos quedemos clavados
a ella
los que tenemos
algo
que esconder...
¿Hyde?
creo que sé quién las mató.
fueron ellos
los otros que nosotros.
(pero debemos esconder esta información.)

..
.
.............
el arlequín abrió una cajita musical.
una bailarina bailaba para él cada vez que él lo necesitaba.
y cada vez era su primera vez.
una lágrima.
cada vez.
aunque las lágrimas
se
hagan abstractas
con el tiempo pero no hay que pensar estas cosas
que sea lo que tenga que ser
que duela!
mientras podamos seguir escuchando
música:
¡maldita puta!
¿no comprendes la música?
¿la oyes?
ven, te la enseñaré.
a los golpes te enseñaré.
¿sabés por qué te odio?
por lo que le hiciste al doctor Jeckyl.
lo mataste.
lo corrompiste.
lo malcriaste.
puta madre!
lo malcriaste...
...¿y ahora?
¿qué
hacemos con él?
tan
inútil
tan impotente ¡puta!
(Hyde se derrumbó,
notablemente compungido.)
no me contesta...
lo llamo y no me contesta...
¡puta!pum
puff
puta ella,
puto Jeckyll que no me contesta...
s hombres no lloran los hombres no lloran lo
(y las mujeres fingen el llanto)
:repetía el altoparlante
maldito Hyde, seguramente debe ser un terrorista que está aterrorizando la ciudad. o peor, un miembro de la oposición.
esto no puede ser algo inocente. todas esas prostitutas... la sangre en mis manos...
me lo está haciendo a mí.
bastardo!
está claro, Hyde es mi enemigo.
pero... ¿cual de todos?
yo hasta ayer pensaba que no tenía enemigos...

el arlequín seguía repartiendo las cartas.
mientras jugaba un solitario
solo
esperando...
...pero perdía
y sonreía.
. .
...